ic
Documento

A-CC-0016-10

Fecha de expedición
Módulo de Ubicación
No. Catalogación: A-CC-0016-10
Fondo en el Archivo General de Indias
Santa Fe
No Legajo
62
No Documento
N. 16
No. del folio original
22 verso - 26 recto
No. de las imágenes digitalizadas
44-51
Cantidad imágenes del documento
8
Módulo de Descripción
Tipología documental del AGI
Cabildos Seculares de Santa Fe - Cartagena
Clase de documento
Testimonio
Procedencia
Cabildo de Cartagena
Remitente
Luis de Ludeña
Destinatario
Pedro Fernández de Busto, Gobernador de la Provincia de Cartagena
Fechas límites
1576
Fecha de expedición
Titulo Original

no especificado

Descripción Nivel 1

Testimonio de un vecino de Cartagena sobre las razones por las cuales el cultivo de yuca y el pan de casabe es muy importante para la alimentación no sólo de las personas de aquella ciudad y provincia, sino de las que viajan en la Armada Real y en las flotas mercantes.
Datos sobre las cantidades de personas que habitan y que llegan a Cartagena.
Datos sobre precios en que se vende el pan de yuca y el de maíz en Cartagena.
Descripción de los procesos que se implementan para sembrar y beneficiar la yuca y el maíz, y datos de las personas que intervienen en ellos.

Descripción Nivel 2

El licenciado Pedro Ruiz, Procurador del Cabildo de Cartagena hizo comparecer a las siguientes personas, para testificar sobre la prohibición a los indios para que siembren yuca, y respondan al cuestionario descrito en el registro anterior A-CC-0016-07: Antonio de Paredes, Bartolomé Sánchez, Luis de Ludeña, Bartolomé Rodríguez, Pedro de Valdés y Juan Beltrán. 
Los testimonios de estos señores  se describen en detalle en los registros numerados desde el A-CC-0016-08 hasta el A-CC-0016-13.

Testimonio 3
Cartagena, marzo 21 de 1576. Luis de Ludeña, vecino de Cartagena.
1. Declara que conoce al licenciado Pedro Ruiz, Procurador General de Cartagena, y que sabe que él conoce y ha visto muchas veces cómo se debe sembrar la yuca con la que hacen el pan de casabe, y que también sabe que el domingo pasado se pregonó la real provisión de la Audiencia de Santa Fe sobre este asunto, en la plaza de Cartagena.
- Sobre las preguntas generales declara tener “más de treinta años, e que no le toca ninguna dellas”.
2. Declara que ha visto que mientras los indios “van sembrando la roza de maíz, … entre casa y casa donde se ponen los granos del dicho maíz, van poniendo plantones (I. 44) de la dicha yuca, haciendo en la tierra unos agujeros con un palo, como tres dedos en el suelo, e van poniendo unos plantones como de un palmo de la dicha yuca” y después, cuando se deshierba y limpia el maíz, “queda también limpia la yuca, sin que en ello los dichos naturales reciban ni reciben trabajo ninguno más de aquello que son obligados a hacer de beneficio en la dicha roza del maíz”.
3. Declara “que sabe esta pregunta como en ella se contiene”, y al ser preguntado cómo lo supo, responde que porque “ha visto sembrar las rozas a los dichos naturales en muchas partes desta Gobernación y la cortan y pican la leña, y des[de] questá seca la queman y queda limpia la tierra donde siembran el maíz”, el cual, cuando empieza a crecer, lo limpian y este proceso se ha hecho siempre de esta manera, pues los naturales están obligados a hacerlo así “por la tasa e distribución quel ilustre señor don diego de Narváez, del Consejo de su majestad” y Oidor de la Audiencia de Santa Fe dijo, “e allí siembran la yuca para su sustento (I. 45), sin que en ello tengan ningún trabajo”.
4. Declara que ha visto que los indios que están en sus casas, en los pueblos de los  encomenderos, “no hacen más de poner la dicha planta de la dicha yuca entre el dicho maíz, sin hacer otra cosa en ello” y luego, para beneficiar el casabe, ha visto que “lo labran negros de los tales pueblos … e si algunos indios ayudan, son … del servicio personal que tienen los tales encomenderos en sus estancias… son indios ladinos y anaconas de su servicio, y estos están reservados de pagar demora, ni rozar para sus encomenderos, e a estos les pagan su servicio dándoles de vestir e dineros, como quedó por orden en esta tierra del licenciado Artiaga, que la visitó”, y como les pagan sus servicios, “no les hacen agravio en que labren la dicha yuca” y como estos indios “no trabajan en las rozas, mucho menos trabajo es el labrar del casabe, y ellos se huelgan porque demás de pagárselo, andan hartos e contentos (I. 46), e hacen ellos su chicha de la misma yuca, y este testigo no ha visto quejarse ninguno”.
5. Declara que el provecho y utilidad que recibe toda la república, tanto naturales como vecinos, y las otras personas como los “marineros del trato e comercio desta costa”, por labrar la yuca para hacer el pan de casabe, es tanta, que si no se hiciese, la gente pasaría mucho trabajo,  especialmente los pobres que no tienen servicio que les muela el maíz, porque con una torta de casabe, que pesa libra y media, que vale medio real, comen marido e mujer e algún hijo si lo tienen”, lo que no se puede hacer con el maíz, pues no tienen quién haga el pan. 
Siempre que “la gente quiere comer, hallan el dicho pan de casabe a comprar en la plaza, lo que no hallan ni se puede hallar así del maíz tan fácilmente”, y si se hace pan de maíz, “sería casi tan caro como el del trigo, e la gente no lo podría comprar”, sobre todo los pobres (I. 47).
6. Declara que los mencionados beneficios no sólo los recibe la gente de Cartagena, tanto ricos como pobres, sino todas las personas que llegan en los navíos de comercio, pues los marineros no comen “otro pan sino es el casabe, por ser pan más cómodo e de más dura[ción] que el maíz, porque para llevar por la mar no se puede hacer pan de maíz para la mar como lo es el casabe, en especial en el tiempo presente, porque ha más de cuatro años que no viene a esta ciudad casabe de las islas de barlovento, como solía, donde se solían sustentar esta república e a causa de los nuevos de derechos e nuevas imposiciones, han dejado los tratos e no traen ya el dicho casabe como solían e han dejado los tratos e si el dicho pan de casabe les faltase, no se podrían sustentar” y se perderá el poco comercio que hay.
7. Declara que continuamente llegan al puerto de Cartagena las Armadas Reales “que andan para guarda e defensa de la costa” y además (I. 48), cuando vuelven las flotas del Nombre de Dios que van para Castilla, que entre ambas suman más de 2.000 personas, “todos se proveen del casabe para su sustento y mantenimiento, así de las Armadas como de las dichas flotas”, y si se acaba, “mal podrían navegar”, y consumiéndolo, llegan bien a Castilla, pues este pan dura más que el de maíz y, además, el Rey no querrá “que la gente de sus flotas e armadas padezcan tanta necesidad”. 
8. Declara que en 1574, estando en Cartagena el General Diego de Flores de Valdés “con su Armada de galeones”, en vista de la falta de pan que había para sustentar a su gente, “pidió que se le proveyese de casabe y enviaba escuadras por los caminos para tomar las recuas que venían cargadas con el dicho casabe” para sustentar la gente de la Armada, pues si no lo hacía, podría morir “mucha gente de hambre”(I. 49), ya este pan era “más común y más barato que no el maíz, e que cumple más”, y si esta ciudad no les provee el pan de casabe que requiere para el sustento de su gente, “no se podría en ninguna manera sustentar la tierra”. Este testigo piensa que se padecería “mucho detrimento” y no se podría servir al Rey.
Declara que al presente, don Álvaro Flores de Valdés se encuentra en el puerto de Cartagena con más de 500 hombres, los cuales tienen también la misma necesidad de alimentarse con el dicho pan de casabe.
9. Declara que desde hace 7 meses falta en Cartagena la harina de trigo, la cual no ha venido del Perú y del Reino por los nuevos impuestos, porque en esta tierra no se siembra ni coge, “e así, los ricos e pobres, grandes e pequeños comen el dicho pan de casabe, e si esto faltase, todo el bien faltaría para esta república (I. 50), porque no tendrían qué comer porque algunas veces falta[n] las cosechas del maíz”.
10. El señor Ludeña declara que lo que ha dicho es la verdad y firma esta declaración ante Pedro Fernández de Busto, Gobernador de la Provincia de Cartagena y el Escribano Juan Fernández (I. 51).

Módulo de descriptores
Onomásticos
Personas Mencionadas Cargo 1 Cargo 2
Ruiz, Pedro
Procurador del Cabildo de Cartagena
Fernández de Busto, Pedro
Gobernador de la Provincia de Cartagena
Paredes, Antonio de
Declarante
Sánchez, Bartolomé
Declarante
Ludeña, Luis de
Declarante
Rodríguez, Bartolomé
Declarante
Valdés, Pedro de
Declarante
Beltrán, Juan
Declarante
Fernández, Juan
Escribano
Narváez, Diego de
Oidor de la Audiencia de Santa Fe
Visitador
Arteaga
Visitador
Flores de Valdés, Diego
General de armadas
Felipe II
Rey de España
Temáticos
NIVEL 1 NIVEL 2 NIVEL 3
Asuntos laborales Ingresos laborales Agricultores
Comercio Alimentos Casabe
Comercio Precios Alimentos
Defensa Armadas reales Alimentación
Defensa Milicias Alimentación
Esclavitud Oficios Agricultores
Explotación de recursos Agricultura Cultivos de maíz
Explotación de recursos Agricultura Cultivos de yuca
Gobierno Asuntos de gobierno Gobernadores
Gobierno Asuntos de gobierno Prohibiciones
Gobierno Asuntos de gobierno Visitadores
Gobierno Asuntos de gobierno Visitas
Indígenas Encomiendas Agricultura
Indígenas Oficios Agricultores
Población Abastecimiento Bizcocho
Población Abastecimiento Casabe
Población Abastecimiento Harina
Población Abastecimiento Maíz
Población Abastecimiento Pan
Población Abastecimiento Trigo
Población Abastecimiento Yuca
Transporte Terrestre Alimentos
Transporte Terrestre Recuas de mulas
Transporte Marítimo Alimentos
Transporte Marítimo Navíos mercantes
Institución
  • Armada Real Española
  • Audiencia Real de Santa Fe
  • Cabildo de Cartagena
  • Flota de Tierra Firme
  • Gobernación de la Provincia de Cartagena
Lugares mencionados original Ubicación geográfica actual Lugar
Cartagena
  • Suramérica
  • Colombia
  • Bolívar
  • Cartagena
  
Perú
  • Suramérica
  • Perú